En el siglo XIV fue hogar de una comunidad de comerciantes flamencos de lana que se instalaron en la ciudad para producir lana y lino, iniciando la tradición exportadora.
Mánchester se convirtió en una pequeña ciudad de mercaderes hasta la Revolución industrial, que comenzó en el siglo XVIII. El clima húmedo la hizo ideal para el procesamiento del algodón, y con el desarrollo de la máquina de vapor, la industria textil tuvo un gran crecimiento (Mánchester fue un centro para la industria automotriz en Reino Unido). Hoy en día la zona de Trafford Park, al suroeste de la ciudad, sigue siendo una de las mayores zonas industriales del mundo, con la central de la Kellogg Company Europa, Rolls Royce, Manchester United Football Club. Trafford Park fue también el primer sitio de fuera de América que produjo el Modelo T de Ford, en 1911.
La población de Mánchester se disparó con el éxodo rural a la industria. El crecimiento fue ayudado por la gran cercanía al puerto de Liverpool. Para agilizar la llegada a Mánchester del carbón, algodón y otras materias primas desde Liverpool, en 1761 fue construido el Bridgewater Canal (el canal del Duque de Bridgewater) para conectar las dos ciudades. Años más tarde, la firma George Stephenson construyó la primera línea férrea del mundo entre Mánchester y Liverpool. En 1894, la Reina Victoria inauguró el Mánchester Ship Canal, que convertía a Mánchester en puerto marítimo, en términos prácticos.
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